TEXTOS

° De camino al Concierto

° Carrillo Puerto: Una flor para tu sueño

° Tlacaélel

° Año nuevo, vida nueva

°El pulpo. Tragedia de los hermanos Kennedy

° Miralina

° El hijo de trapo

° Claudia y Arnot

° Sol Nostrum

° En las manos de Uno

° Entre hermanos

° La telaraña

° Fraude a la tierra

° Un niño en Cuernavaca

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Críticas

Ponencias

 

 

 

 

 

 

TLACAÉLEL

Tragedia histórico-mítica en un prólogo y dos actos

 

de

 Marcela del Río

Homenaje

a mi tío Alfonso

que

guió

mis

primeras

letras

in memoriam

 

Mi reconocimiento a Miguel León Portilla y a la memoria del padre Angel María Garibay K., dos investigadores sin cuya pasión por investigar, traducir e interpretar nuestro pasado prehispánico, la historia de México habría quedado como Tenochtitlan, erigida sobre una laguna.

La autora

 

 

¿Qué me acusas, ojos de arcilla?

Frentes hacia abajo, ¡qué sabéis

de levantar con piedras y palabras

un sueño que reviente los ojos de los dioses!

 

Ifigenia cruel

 Alfonso Reyes

 

(Tlacaélel)…de una pobre y abatida ciudad en que nació, dejó por su esfuerzo, fundado un reino tan grande, y tan rico y tan poderoso. Como a tal fundador cuasi de todo aquel su imperio, le hicieron las exequias los mexicanos, con más aparato y demostración que a ninguno de los reyes habían hecho.

Historia natural y moral de las Indias

Padre Joseph de Acosta

 

 

Su cultura tan súbitamente aniquilada forma parte de aquellas de las cuales puede la humanidad enorgullecerse de haber creado. (…) De tarde en tarde, en lo infinito del tiempo y en medio de la eorme indiferencia del mundo, algunos hombres reunidos en sociedad dan origen a algo que les sobrepasa: una civilización. Son los creadores de culturas. Y los indios del Anáhuac, al pie de sus volcanes, a orillas de sus lagunas, pueden ser contados entre esos hombres.

La vida cotidiana de los aztecas

JACQUES SOUSTELLE

 

 


Tlacaélel

Tragedia histórico-mítica en un prólogo y dos actos,

 divididos en cuatro cuadros

de

Marcela Del Río

 

PERSONAJES

(Por orden de aparición):

 

PRÓLOGO

 

TLACAÉLEL                                                 Nace el año 10 Conejo = 1398  d.C.

P-I-II                                                               Hijo de Huitzilíhuitl (2 rey azteca)

 

 

Motezuhzoma                                     

       ILHUICAMINA                                          Nace el año 9 Casa = 1397  d.C.

P-I-II                                                               Hijo de Huitzilíhuitl

Medio hermano de Tlacaélel

Rey de México Tenochtitlan

Del año 13 Pedernal = 1440

a 3 Casa = 1469

NEZAHUALCÓYOTL                                Nace el año 1 Conejo = 1402 d.C.

P-I-II                                                               Rey de Texcoco.

Del año 4 Caña = 1431 a

6 Pedernal = 1472

Hijo de Ixtlilxóchitl Orne Tochtli

(El Viejo) y Matlalcihuatzin (Hija de

Tezozomoctli, Rey de Azcapotzalco)

VISIÓN DE HUITZILOPOCHTLI

P-II                                                                  Dios de la Guerra. Guía del pueblo azteca.


PRIMER ACTO

 

            MERCADER  I

ZACATZIN                                                  Hermano de Tlacaélel y de

I-II                                                                   Motecuhzoma Ilhuicamina

                                                                        Tomó el título de: Tlacatécatl, que
tenía Motecuhzoma Ilhuicamina cuando éste pasó a ser Rey.

ITZCÓATL                                                   Tío de Tlacaélel y de Motecuhzoma

-I-                                                                    Ilhuicamina, Rey de Tenochtitlan

                                                                        Del año 1 Pedernal = 1428 a 13 Pedernal = 1440

SACERDOTE QUEQUETZALCOA

I-II

            MAQUIZTZIN                                            Princesa de Amaquemecan.

I-II                                                                   Hija de Quetzalmaza (El Viejo)
(Después, esposa legítima de Tlacaélel)

            MAXTLATON  (MAXTLA)                       Rey de Azcapotzalco

-I-                                                                    Del año 13 Caña = 1427
a 2 Casa = 1429.

LÍDER                                                           (En el Segundo Acto: Encargado de

I-II                                                                   los graneros del rey).

PRIMER  MACEHUAL

-I-                                                                    Macehuales: gente del pueblo.
De acuerdo al mito, es el nombre que se les da a los hombres “nacidos por
la penitencia del Dios Quetzalcóatl.”

SEGUNDO MACEHUAL  -I-

TERCER MACEHUAL  -I-

PRIMER NOBLE  I-II

SEGUNDO NOBLE  I-II

PRIMER GUARDIA TEPANECA  -I-

SEGUNDO GUARDIA TEPANECA  -I-

­VISION DE IXTLILXOCHITL

-I-                                                                    Padre de Nezahualcóyotl Rey de Texcoco. Del año 2 Conejo = 1390
a 4 Conejo = 1418.


 

SEGUNDO ACTO

 

GUARDIA

CORREO

MUJER DE

TLACAHUEPAN                                         Tlacahuepan  fue hermano del padre de Tlacaélel y de Motecuhzoma.

 

ANCIANA

MUJER

ANCIANO

TLILPOTONQUI                                        Hijo primogénito de Tlacaélel.

AHUÍZOTL                                                  Hijo de Motecuhzoma Ilhuicamina, Rey de México Tenochtitlan del año 7 Conejo = 1486 a 11 Caña = 1503.

 

TOTOQUIHUATZIN                                Hubo dos reyes de Tlacopan con este nombre. (Fundidos, por necesidad dramática, en un solo personaje) El primero reinó del año 4 Caña = 1431 a 10 Conejo = 1450.  El segundo de ellos del año 11 Co­nejo = 1490  a 1 Caña = 1519.

NEZAHUALPILLI                                       Rey de Texcoco. Nació hacia  7 Pedernal = 1460. Reinó del año 6 Pedernal = 1472
a 10 Caña = 1515.

            AGORERO

            GENTE DEL PUEBLO Y GUERREROS

             I-II

 

La acción tiene lugar en México-Tenochtitlan y sus inmediaciones entre los años: 13 Caña = 1427  y 9 Pedernal = 1488.

°

 

PRÓLOGO

 

México Tenochtitlan. Año 13 Caña (1427 D.C.)

Frente a una hoguera, se encuentran los hermanos: Tlacaélel y Motecuhzoma en una lucha de entrenamiento, cuerpo a cuerpo, ambos armados con rodela y macana. Desde la hoguera, los con­templa melancólicamente: Nezahualcóyotl.

 

Tlacaélel no repara en que también Motecuhzoma se ha quedado dormido. Se oscurece la escena y como si la hoguera fuera sólo un reflector, se ilumina la figura nebulosa, velada, de Huitzilo­póchtli  que se acerca hacia el primer plano, desde la profunda os­curidad del fondo de la escena.

 

HUITZILOPOCHTLI.—   No, Tlacaélel, déjalo dormir.

Tlacaélel  voltea asombrado, hacia el dios quién le extiende un brazo en demanda de silencio.

 

Huitzilopochtli da la espalda a Tlacaélel y camina hacia el fondo del escenario, desapareciendo  en la oscuridad.

 

 

OSCURO

FIN DEL PROLOGO


PRIMER ACTO

 

PRIMER CUADRO

México Tenochtitlan.  Año 1 Pedernal = 1428.  Atrio del Palacio de Itzcóatl, cuarto rey de México. Entra un mercader casi arrastrán­dose, lo siguen sus cargadores, todos lastimados, ensangrenta­dos. Llega dando voces y clamando por la presencia del rey. Lo siguen algunos curiosos.

 

Tlacaélel sorprendido por la actitud de la joven Maquiztzin la mi­ra extrañado.

Cambio de luz.           
Las escenas siguientes pueden realizarse dando movimiento al es­cenario giratorio. Pocos días después, se ve la calzada que conduce a Azcapotzalco. Es de noche. Se ilumina en un rincón de la escena, una barca a la orilla del camino. Una figura, cubierta con un rebozo, se escon­de dentro de la barca. Al acercarse Tlacaélel, ataviado con un rico manto, como conviene a un embajador, ve la sombra en la barca y se apresta a atacar. Un grito de mujer le descubre que no se tra­ta de una emboscada.  La desemboza y aparece el rostro asustado de Maquiztzin.

 

Cambio de luz.

Poco después, Tlacaélel llega a las puertas de Azcapotzalco, Y en­cuentra a un guardia apostado en la entrada. Sus compañeros cer­ca de él, juegan al patolli , conversan y ríen.

Tlacaélel avanza con majestad entre los guardias.

Cambio de luz.

Poco después, en la sala del tronco del palacio de Maxtlaton. El rey contempla la entrada de Tlacaélel.

 

 

Tlacaélel se acerca solemnemente al rey, le coloca la tiara de plumas sobre la cabeza y luego, de un pequeño recipiente toma con los dedos un poco de aceite y se lo unta al rey en los brazos.

Cambio de luz.

Poco después, Tlacaélel se acerca a la puerta por la que entró a la ciudad de Azcapotzalco.  Los mismos guardias vigilan la entra­da.

 

Los guardias se descontrolan. Tlacaélel  aprovecha la confusión para alejarse de Azcapotzalco. Sale de escena. El primer guardia, al ver como se escapa de sus manos, toma su arco y le lanza una flecha.

Poco a poco, la cara jubilosa de los guardias va transformando su júbilo en asombro y luego en terror. Guardias.—  (Ad líbitum.).—  No, no puede ser. No es posible. Tlacaélel vuelve a entrar a escena, trae clavada la flecha en la es­palda.

Los guardias, aterrorizados,  echan a correr hacia su ciudad.

Cambio de luz.

Unos días después Tlacaélel y Motecuhzoma, en un jardín inte­rior del Palacio de Itzcóatl,  Tlacaélel  y Motecuhzoma  están en espera de que salga el rey. Ríen.

 

Asoma, espiándolos, Zacatzin.

Aparece Itzcóatl. seguido del sacerdote. Tlacaélel y Motecuhzo­ma hacen una reverencia.

Entra Nezahualcóyotl, al entrar escucha la última frase de Tlacaélel.

 

Sale el primer noble.

 

Entran los macehuales, murmurando. Se cruzan con Nezahualcó­yotl, quien fija su mirada por un momento en el líder, que se adelanta.

 

Murmullos de la gente, aprobando las palabras del líder.

 

Tlacaélel  se postra ante Itzcóatl, quien le coloca en la cabeza el

tocado de guerra.

Cambio de luz.

Horas después. Tlacaélel,  solo,  en el templo de Huitzilopochtli. Prende incienso.

¿Cómo deshojar ¡Oh Dios! la flor de tu misterio?

¿Cómo buscar razones, a tu sacro mandato?

Si a la guerra nos lanzas ¿cómo rehuir el pacto

que con sangre sellamos allá en tu monasterio?

 

¿Quién sabe dónde nace la fuerza de un guerrero

ni de dónde proviene su furia en el combate?

¿Quién, conocer podría la angustia en que se abate

si no ha estado en el campo, con la herida en el pecho?

 

Miserable sería, pedregal de desprecio,

si yo no obedeciera las voces inmortales,

y pues que tú lo quieres ¡en la guerra nos halles!

 

Cual canto de corales nacerá nuestro imperio,

la llovizna del tiempo fecundará los valles

y brotarán mil sueños de nuestros atabales.

Oscuro.

SEGUNDO CUADRO

 

Año 4 Caña = 1431. Casa de Tlacaélel.  Su esposa Maquiztzin encin­ta, recibe a Tlacaélel que vuelve del templo donde acaban de efectuarse los sacrificios humanos de los prisioneros de la guerra contra Azcapotzalco. Él trae puesto un manto blanco, con grecas negras, ensangrentado.

Tlacaélel recostado, reposa. Maquiztzin va por una jícara de cho­colate y se la ofrece.

Cambio de luz.

Unos días después. Templo de Tezcatlipoca ceremonia para coro­nar como rey de Texcoco a Nezahualcóyotl  y el Consejo Real, formado por:  Tlacaélel, Motecuhzoma,  Cuatlecóatl y  Zacatzin, además el rey del nuevo señorío tepaneca de Tlacopan: Totoqui­huatzin y algunos señores nobles de los tres reinos. Arriba del templo, el sacerdote Quequetzalcoa preside la ceremonia. Todos se encuentran ataviados con sus mejores mantos y aderezos. El rey: manto turquesa. Tlacaélel: manto blanco y negro, el sacerdo­te Quequetzalcoa, manto negro. Los demás nobles, llevan mantos polícromos, con figuras geométricas o con dibujos de animales, o imitación de piel de leopardo o de serpiente. Al iluminarse la escena, está por terminar la ceremonia de coronación. Nezahua­cóyotl se encuentra desnudo (o con solo un taparrabo), en lo alto del templo, de pie, inclinado hacia la tierra frente al ídolo de Tezcatlipoca que no alcanza a distinguirse, con un incensario en la mano, sahuma al dios, en dirección de los cuatro pun­tos cardinales.

 

El sacerdote toma un manto de algodón azul turquesa y se lo co­loca a Nezahualcóyotl en los hombros, luego le calza unas sanda­lias también azules. Nezahualcóyotl,  ataviado así,  desciende la escalinata, hasta Itzcóatl, quien le coloca en la cabeza una diade­ma  real también azul, (llamada copilli), en forma de venda, más ancha hacia la frente, de modo que da la impresión de una media mitra.

Cambio de luz.

Los mismos personajes, en la fiesta que sigue al ayuno de Neza­hualcóyotl, unos días después de su coronación, en uno de los sa­lones del palacio de Itzcóatl. Todos se encuentran, sin solemnidad, sentados o semi-recostados en petates y cojines, algunos fuman unas largas pipas, otros comen golosinas, en un am­biente de celebración.

Danza y cantos.

Cambio de luz.

Año 13 Pedernal = 1440. Tlacaélel en su palacio, acompañado por Motecuhzoma, y varios nobles, funcionarios del gobierno.

 

Salen los nobles, Tlacaélel se queda solo con Motecuhzoma.

Entra el rey Nezahualcóyotl, quien difícilmente puede disimular la ira que lo embarga.

 

Entra el primer noble, con precipitación.

Sale Tlacaélel. Se oscurece esa zona del escenario y se ilumina otra: la cámara del rey Itzcóatl, quien esta acostado rodeado de su corte, Zacatzin en primera fila, cerca del lecho. El sacerdote Quequetzalcoa le pasa un haz de hierbas sobre el cuerpo. Entra Tlacaélel,  seguido por Motecuhzoma y se acerca al rey enfermo.

Tlacaélel se arrodilla junto al  bajísimo lecho.

Tlacaélel sólo voltea la cabeza y hace una seña al sacerdote, para indicarle que deben obedecer al rey. Zacatzim hace un gesto de disgusto, pero sin poder impedirlo, da vuelta y sale sin disimular la ira que lo embarga. Motecuhzoma aprovecha la confusión de la salida de todos para esconderse detrás de una especie de biom­bo que sirve de cabecera al lecho.

 

El sacerdote Quequetzalcoa deja las hierbas en el lecho y sale con dignidad.

Itzcóatl muere. Motecuhzoma sale de su escondite. Tlacaélel se sorprende. Motecuhzoma se inclina ante él, casi hasta besar el suelo. Tlacaélel se lo impide con la voz y el gesto.

Entran todos a ver al rey. Se inclinan en señal de duelo. Motecuh­zoma vuelve a aprovechar la confusión para salir de su escondite.

Todos salen. Quedan solos Motecuhzoma y Tlacaélel.

 

Oscuro


SEGUNDO ACTO

 

     

Año 12 Pedernal = 1452. Se ilumina la pirámide de la Plaza Ma­yor de México-Tenochtitlan. En la cumbre, un vigía toca el cara­col. Se va iluminando poco a poco la base de la pirámide, en la que hay un pequeño estrado con un trono. De pie, oteando el ho­rizonte, Motecuhzoma viste su atuendo real (manto azul turquesa y penacho de plumas en la cabeza.) Bajo el estrado están los sa­cerdotes y sacerdotisas  que llevan en las manos incensarios o bor­dones negros. Un poco más abajo, los nobles y funcionarios del gobierno dirigen la vista, como su rey, hacia lo lejos. En la expla­nada,  el pueblo agita en el aire guirnaldas de colores. Toda la gen­te va vestida con mantos y cintas de fiesta.

El hombre-correo llega y se postra ante Motecuhzoma.

Entra Tlacaélel, ataviado para la guerra, sentado en una especie de silla colocada en una parihuela que cargan en andas varios guerreros. En una segunda parihuela son transportados tres far­dos. Vienen detrás el príncipe Zacatzin y otros nobles guerreros, águilas y tigres, quienes llevan amarrados, a los prisioneros chalcas.

Gritos de júbilo. Suenan los atabales. Se agitan las guirnaldas en las manos del pueblo. Maquiztzin se abre paso entre la gente. Cuando ve entrar a Tlacaélel, cruza sus manos sobre el pecho y mirando al cielo, deja traslucir su inmenso agradecimiento por verlo regresar con vida.

Se detiene la comitiva frente al estrado donde está el rey. Tlacaé­lel, depositadas ya en el suelo las angarillas, desciende de la parihuela y se inclina ligeramente ante Motecuhzoma.

Murmullos de consternación entre la gente. Se escucha el grito ahogado de una mujer, que avanza hasta los restos de los cuer­pos, llorando.

Silencio tenso.

Todos los sacerdotes y sacerdotisas se acercan a los prisioneros, les ofrecen de beber y los sahúman con los incensarios.

Cambio de luz.

Mientras todos salen, quedan iluminados únicamente Tlacaélel y Maquiztzin, que ha esperado el momento oportuno para darle la bienvenida a su esposo. Tlacaélel se acerca a ella, lentamente, ella lo contempla, como podría contemplarse a un dios, con la admi­ración en los ojos y el alma  en las manos.

Zacatzin  sale de las sombras.

Cambio de luz.

Año 1 Conejo = 1454.  A la hora en que se pone el sol, sobre la pirámide se ven las sombras de la gente del pueblo que formando fila, recibe de manos del encargado de los graneros del rey (que no es otro que el antiguo “Líder”), tamales, atole, maíz, frijol y otros alimentos. A un lado de la pirámide, puede verse un gran montón de piedras acumuladas. Sentada en ellas, una anciana be­be algún licor, que lleva dentro de un guaje.

Suena el caracol que anuncia la puesta del sol.

Entra Nezahualcóyotl con TIacaélel.

 lléname de dulces sueños...

para que mis ojos viejos

no miren tanta tristeza.

Entra a escena, cruzando en sentido opuesto a Tlacaélel y Neza­hualcóyotl, el encargado de los graneros reales (Líder), seguido de una mujer joven y de cierta hermosura.

El encargado sale caminando para atrás.

La mujer hace una reverencia, y, tímidamente, toma la mano de Nezahualcóyotl, se la besa. y sale corriendo.

Cambio de luz.

Año 5 Conejo = 1458. Sala del Consejo Real. Motecuhzoma pre­side la reunión. Asisten a ella: El Cihuacóatl Tlacaélel, los tres nobles ministros del Consejo Real y un anciano y una anciana re­presentantes del Concejo de Ancianos.

Salen todos, haciendo reverencia al Emperador.  Tlacaélel espera a que estén solos, antes de hablar.

Se oyen tocar los atabales.

Tlacaélel hace gesto de no saber. Motecuhzoma se acerca a la puerta y llama hacia el exterior.

Entran a la puerta dos guardias (Uno de ellos fue el que hizo de correo).

Salen los guardias. Silencio. Motecuhzoma se pasea hasta que la ira se le va bajando.

 

Cambio de luz.

Año 3 Casa = 1469.  Motecuhzoma  está de pie, en medio de la oscuridad, casi como una visión fantasmal, y con solo su rostro alumbrado. Tlacaélel, con una rodilla en el suelo, está postrado, ante él, como ante una divinidad, con la mirada  baja.

Quedó distante el sueño,  cercano el beneficio,

atrás yace la noche, canal entre dos soles,

que prestó sus estrellas a nuestros sacerdotes.

Ya no hay niebla en los labios, todo es canto y prodigio.

Ya la luz de los campos florece a nuestro abrigo.

De ónix son las sombras, de turquesa las aguas

en las que la Paz moja femeninas enaguas.

Las ciudades maduran como en la higuera el higo.

Ya me voy, Tlacaélel, he cumplido mi Sino,

he llegado a la orilla mortal de mi frontera

pero dejo un imperio que como verde yedra

trepa el muro del tiempo y abraza su destino.

No dejes que marchite, pues obra ha sido tuya,

lo que en flor se levanta y en plumaje se arrulla.

Oscuro

 

 

SEGUNDO CUADRO

 

Año 7 Conejo = 1486. Palacio de Tlacaélel. Se celebra el naci­miento de su nieto Tlacotzin. En escena, Tlacaélel, ya octogena­rio, Maquiztzin (sexagenaria), Tlilpotonqui, hijo de Tlacaélel, el príncipe Ahuízotl, Totoquihuatzin (septuagenario), nobles, par­tera. Atmósfera de festejo. Los hombres fuman sus largas pipas. Los viejos beben octli, en pequeñas vasijas. Tlacaélel le estd con­vidando de su octli a Maquiztzin.

 

Reyes, que regís la tierra,

guerreros, conquistadores,

ved que señalan las flores

vuestra duración fugaz;

y conservad en la mente

esta canción lastimera:

“Cual pasa la primavera

nuestra vida pasará.”

 

Gozad de la vida breve

mientras durare su encanto:

Las aves alcen su canto,

tienda el prado su matiz.

 

No evitaréis que el sepulcro

sea vuestra mansión postrera:

tiene fin la primavera,

y el hombre tiene su fin.”

Salen todos, menos Tlacaélel y el segundo noble.

Regresa Maquiztzin. con todos los invitados.

Entra el agorero, con manto oscuro.

 

Sale el agorero. Todos fijan la mirada en Tlacaélel para conocer su reacción. Tlacaélel,  a su vez, fija la mirada en el segundo noble.

 

Oscuro

 

Un mes después. Sala del Consejo Real. Ha muerto Tízoc. Se en­cuentra en escena: Tlacaélel, Tlilpotonqui, el líder, y otros repre­sentantes del pueblo.

Entrando el primer noble.

Sale el líder y los representantes, después de hacer una reverenda.

Sale Tlilpotonqui en el momento en que entran los miembros del Consejo Real, ancianos y funcionarios del gobierno.

Entra Tlilpotonqui, seguido de Nezahualpilli  y Totoquihuatzin.

Cambio de luz.

Año 9 Pedernal = 1488. Caverna, en las inmediaciones de Tli­liuhquitépec. Es de noche. Sobre un estrado, el ídolo de Huitzilo­pochtli  (que será exactamente igual a la visión que tuvo Tlacaélel de ese dios, en el Prólogo, o sea, interpretado por el mismo ac­tor.) Al iluminarse la escena, Tlacaélel está descendiendo de una parihuela, como la que usó al volver de la batalla.  El Emperador Ahuízotl lo ayuda a bajar, pues su edad lo ha privado de su anti­gua agilidad.

Entra un guardia

El guardia se retira.

Entra el correo

El rey sale, dejando a Tlacaélel solo.

 

Entra el agorero, con el manto negro. Un relámpago anuncia la tempestad que se avecina. El primer noble se asusta al verlo en­trar, y sale despavorido.

Sale el agorero. Se desata la tempestad.

 

Los guardias aparecen en la entrada.

Se ve arreciar la tempestad. Entra el Emperador Ahuízotl acom­pañado de Tlilpotonqui y seguidos ambos de capitanes águilas y tigres.

Se desploma muerto. Un relámpago anuncia el trueno. La tem­pestad  arrecia.

Los guerreros le quitan a Tlacaélel el manto de Cihuacóatl y le ponen en los brazos una espada y una rodela. Lo sientan en la pa­rihuela y se dirigen hacia afuera de la caverna. Se escucha un ala­rido de júbilo.

Salen todos salvo Ahuízotl y Tlilpotonqui, como en procesión, detrás de la parihuela en la que es conducido Tlacaélel.

Salen de la caverna, siguiendo la dirección de los guerreros. La escena queda sola. El resplandor de un rayo sobre Huitzilo­pochtli  lo derrumba. El estruendo de la caída se magnifica con la tempestad. Con el ídolo tirado sobre el suelo, se cierra lenta­mente el telón.

 

FIN DE LA OBRA

 

Bruselas, 23 de octubre de 1982.


NOTAS

 

Las abreviaciones son para indicar en qué actos de la obra aparecen los persona­jes: P = Prólogo. I = 1er. Acto. II = 2o. Acto.

  “Los guerreros aztecas llevaban una armadura, especie de túnica fo­rrada de algodón, ichcahuipilli, y cascos más decorativos que eficaces, he­chos de madera, de plumas, de papel, sobrecargados de ornamentos y de penachos.” Dice Jacques Soustelle, en La vida cotidiana de los aztecas. México: Fondo de Cultura Económica, 1970,  209.

Cf. DURÁN, Diego. Historia de las Indias de Nueva España, t. 1. México: Editora Nacional, 1967,  70-81.

El Patolli  era un juego parecido a “la oca”.  El Códice Florentino lo pinta con dos jugadores, el Códice Magliabecchi, con cuatro, sentados sobre petatillos o sobre el suelo, alrededor de un tablero en forma de cruz, dividido en casillas. Avanzaban de casilla en casilla unas piedras de colores según la cifra que daban unos frijoles marcados con puntos como dados. El que volvía primero a su casilla ganaba  las apuestas.

Cf. MARTÍNEZ, José Luis. Nezahualcóyotl,  vida y obra. México: Fondo de Cultura Económica, 1975, 13.

Cf. MARTÍNEZ, pp. 24-30.

Cf. SOUSTELLE,  Jacques. Op. cit., p. 15.

Cf. Informantes de Sahagún. Códice Matritense de la Real Acade­mia, vol. VIII, fol. 192 y., citado por Miguel Léon-Portilla en Los anti­guos mexicanos a través de sus cránicas y cantares. México: Fondo de Cultura Económica, 1961, 90-91.

  Aquí fundo las historias de dos primos hermanos: Tlacahuepan, (her­mano de Tlacaélel y de Motecuhzoma), y Ezuahuácatl, ambos muertos por los Chalcas, narradas por Durán, Op. cit. t.1. pp. 144 -52.

  DURÁN. Loc. cit. t.1, p. 211.

DURÁN.  Loc. cit. t.1, pp. 192-93.

DURÁN. Loc. cit. t.1, p. 152.

Palabras de Motecuhzoma, citadas por Durán, p. 247.

Año 4 -Casa = 1457.  Para entonces se anduvo apareciendo de piel el diablo que llamaban Tezcatlipoca, entre los magueyales. Chimalpahin Cuautlehuanitzin, Francisco San Antón Muñón. Relaciones originales de Chalco Amaquemecan. Paleografiadas y traducidas del náhuatl, con una introducción de Silvia Rendón. Prefacio de Angel Ma. Garibay K., Mé­xico: Fondo de Cultura Económica, 1965, p. 201.

“Año 6-Conejo = 1498.   ...También entonces establecieron los te­nuchcas su Temalácatl [piedra redonda para el sacrificio gladiatorio] .” Se refiere a la piedra conocida hoy con el nombre de Calendario  azteca. Ibídem, p. 225.

Cf. DURÁN, Diego. Op. cit., t. 1. pp. 323-24.

Cf. DURÁN, Diego. Op. cit., t. 1. pp. 249-50.

Cf. DURÁN, Diego, op. cit., p. 251.

Cf. “Viéndole los de su corte tan para poco (Tízoc), y no nada republi­cano, ni deseoso de engrandecer y ensanchar la gloria mexicana, que cre­en que le ayudaron con algún bocado, de lo cual murió muy moco y de poca edad.” DURAN, Diego, op. cit., t.1.p. 322.

   “...después de muerto (Tlacaélel)  lo embalsamaron los mexica­nos, y poniéndolo en unas andas con su espada y rodela atada á las ma­nos, con solo su apellido y nombre vencieron los mexicanos una batalla contra los de Tliliuhquitépec.” DURAN, Diego, op. cit., t.1. p. 382.

A pesar de que la autora es consciente de que la representación de la obra puede resultar demasiado larga, ha preferido dejar la obra com­pleta para efectos de edición, de manera que el director de escena tenga toda la información de orden histórico, al momento de montarla, antes de decidir hacer cualquier corte.