SOL NOSTRUM

de Marcela del Río

 

Módulo-Mimo-Musical-a-Novelo, en una SOL-EDAD y nueve órbitas, para violín, voces, danzas y cinta magnética.

 

Oscuro

 

A medida que vaya iluminándose al Hombre violinista [de pie sobre una plataforma circular al centro de la escena] comenzará la música del violín.

 

Amanece

 

Apenas se distinguen las nueve mujeres que giran lentamente, en diferentes puntos orbitales de la escena, alrededor del Hombre violinista. Cada una va vestida con una túnica semejante, pero los colores varían [tanto en los trajes como en la luz que los ilumina]. La bri­llantez de los colores va en relación directa con la cercanía al centro de la escena. Plutonia vestirá de negro. Mercuria de rojo.

 

 

SOL-

Hombre violinista:

 

Estoy aquí, plantado sin raíces, en medio de un círculo

que alguien se olvidó de trazar

o  que nadie quiso trazar

o  que no hubo quien trazara.

Moviéndome por una espiral sin fondo y sin altura

Música para violín solo

y en no sé qué ignorada orilla o egocentro

de un universo que juega a contemplarse

en cóncavos espejos.

 

Giro.

Giro en soledad. Sol-edad.

Isla en un mar de neutrinos,

gota que el desierto se bebe.

 

Giro.

Giro en soledad. Sol-edad. Sol-edad del sol.

 

Cosmos:

luminarias distanciadas transfinitamente,

planetas perdidos en noches sin aurora,

cometas que no vuelven a recorrer trayectos recorridos

y que según quien los mira toman distintos nombres

siendo uno mismo y sin ser nunca el mismo,

soles gigantes, o enanos, abrasados en incandescencias

que ignoran su futuro de lava, piedra y polvo,

antorchas milenarias, masas monumentales elevadas

a encendidas potencias de locura,

chispas apenas, dispersas,

en la bóveda que a sí misma se sustenta

diminutos puntos singulares en la vasta pluralidad de las estrellas.

 

ņQué es más profundo: este cosmos, o el hombre?

 

Música en la cinta magné­tica

Violín solo

 

 

Estoy aquí, sembrado en el vacío,

siendo materia todo: la isla, el mar

y la esfera que alrededor me oprime y me libera,

circundado por órbitas que se dibujan y se borran

al paso de no sé qué ignorados cuerpos

que mi luz toca y iluminan,

espejos para mi vanidad.

Desconozco lo que hay detrás del universo y adelante.

No quiero preguntarme ņde dónde? y ņhacia dónde?

porque tal vez, en un quizá certero o nebuloso

venga de ninguna parte y hacia todas

y simultáneamente, viaje de todas partes hacia ninguna.

ņCómo fui? ņCómo seré? ņSeré el mismo que fui?

ņCómo soy? Tampoco quiero saberlo.

No me conozco.

Me basta la conciencia de Ser: aquí, ahora, en el instante,

y de saberme vivo.

NOVENA ÓRBITA

 

[Luz sobre Plutonia. Ór-                    Música para violín y cinta

bita ulterior que avanza                     magnética (Noveno tema)

hacia el hombre. Plutonia

danza tímida.]

 

Plutonia:

 

Soy Plutonia.

Giro. Giro.

Giro con la debilidad con que circula

la sangre del agónico.

La noche se identifica con el día

y rara vez te vislumbro.

Peregrinaje de tinieblas.

Tengo la curiosidad del ciego

por descubrir el color.

 

ŃNo te conozco!

                                                           Música para violín solo

Hombre violinista:

 

Nacer.

Mentira que el hombre nazca solo.

 

23

El universo entero se ensancha

sumándose a su nacimiento.

Música para violín y cinta

magnética

 

Plutonía:

 

Caos. Dislocamiento

cuando aún no hay nada

y sin embargo hay todo.

La sombra pretérita convulsiona su entraĖa,

pretende desasirse. Inútil ansiedad.

La hora demora su arribo perentorio.

El tiempo aprieta su cintura

quiere abreviarse hasta romperse.

El aĖo va acortándose en mes, en hora, en segundo.

Sobreviene el momento

la cadena que provoca tu ausencia

desmenuza su acero como miga de pan.

Apareces nebuloso en mi ceguera,

no te distingo todavía.

El confín de mi visión va tomando tu forma.

A mis ojos en negro les va llegando luz.

Tu figura se agranda, crece, se agiganta,

al fin, pasada la espera de siglos sin memoria

eres la total presencia. de mi perspectiva.

La Fuerza. La indoblegable naturaleza vence.

Has nacido a mis ojos. Alumbramiento.

 

Música para violín solo dé­bil,

como el sol de la maĖa­na

Hombre violinista:

 

ņHas venido a conocerme?

 

[Plutonia danza.]

Plutonia:

 

Debilidad. Eso veo en tu tierno día.

Eres débil como el recién nacido.

Impotente. Temeroso de resplandecer.

Apenas alumbrando una pequeĖa circunferencia

a tu alrededor

mientras crees alumbrar al universo entero.

ŃQué pequeĖa tu esfera
y qué grande la noche que no logras vencer!

Vine a conocerte y he visto tu talón de Aquiles.
Nadie podrá engaĖarme con plateados sueĖos.
Cuánto rencor sobre mis cumbres
cuánto resentimiento en mis abismos.
Arboles de vidrio en unos, flores de escarcha en otros,
Nada entibia mis glaciares
ni un rayo de esperanza-sol para mis huesos fríos.
Creí que no querías acercarte
y he descubierto que no puedes alcanzarme.

 

Ahora te conozco:

La débil flama de una vela

se pensará a sí misma poderosa, agresiva, inapagable.

                                                                                           [Silencio.]

Hombre violinista:

 

Imagina, Plutonia, ņcómo la habrá pensado

la palomilla que en ella se quemó?

[Plutonia danza.]                                     Música para violín y cinta

                                                                 magnética

                          [Cesa la danza.]

 

 

OCTAVA ÓRBITA

[Luz sobre Neptunia que                         Música para violín y cinta
se desprende de su órbita.                       magnética
(Octavo tema)

Danza ondulante.]

 

Neptunia:

 

Soy Neptunia.

Giro. Giro.

Giro como la ola que baĖa el arrecife,

obedezco la ley de la marea.

La frialdad se identifica con la distancia,

los muertos que mueren lejos no nos duelen.

Por eso vengo a ti, para dolerte.

El pasado, invisible peso

que, expío entre lágrimas duras blancas arenas de mármol

doblega mis océanos.

Vengo a saber quién será el juez de mis naufragios.

 

ŃNo te conozco!

 

Música para violín solo,

juguetona

 

Hombre violinista:

 

Infancia.

El niĖo que juzga al padre ignora

que si la bondad fuera eterna

asesina se volviera por matar a la maldad.

Música para violín y cinta

magnética

 

Neptunia:

En mi palacio de cristal, donde el agua no olvida,

guardaba los caballos sagrados de doradas crines

y de cuando en cuando me paseaban

arrastrando mi carro por abisales cuencas.

Una noche prolongué mi paseo, halé la brida

y conduje mi carro hacia la techumbre del mar.

Te adiviné entre las rendijas del agua,

seguí subiendo hasta montar la cresta de las olas.

Me hipnotizó tu luz

Apenas vislumbrado, escapaste a mi ballesta de rubí

dejando mi noche más oscura

Cuando partiste, mis amantes de doradas crines habían muerto.

Los sagrados caballos pagaron mi delito profano.

No sobrevivieron la herida de tu luz.

Desde entonces te espero cada noche

y aguardo mi condena.

Justicia.

Música para violín solo

Hombre violinista:

 

ņHas venido a conocerme?

 

Neptunia:

 

Sí, y veo tu inflexibilidad, tu rigidez, tu indiferencia.

Contemplas mi dolor y me juzgas sin llorar conmigo.

La culpa ahoga mis ojos y seca mis flores.

ņLos jueces no deben condolerse?

ņTemen descubrir la inocencia? o ņdescubrir su propia culpa?

Me ves caer en el abismo en que me precipito

y en lugar de absolverme me castigas.

Tu condena no es justa.

Te importa más la ley de abstracta materia

a la vida que nace en paĖales de espuma.

Las normas se obedecen bajo pena de muerte.

No existen atenuantes para los infractores.

La justicia es un sueĖo que soĖaron los niĖos,

el pecado de un día se paga con el infierno eterno.

ņNo has visto que tú fuiste el prodigio

que provocó mi culpa?

Mirarte fue el delito.

Espiarte el sacrilegio.

ņDónde está tu justicia?

Cumples los reglamentos sin mirar dónde encajas la daga.

Si el tajo cercenó la esperanza

si cortó en dos la voluntad de ser una sencilla ola

no detienes el brazo.

Esta muerte me ha venido naciendo de tu luz esperada

ha crecido en infiernos de llanto

hasta madurar espadas que mutilan mi voz.

ņCuándo comenzaste a morirme?

 

Ahora te conozco:

Te dices Juez y eres Verdugo. Impartes injusticia

y todas tus leyes son de muerte.

                                                                                   [Silencio.]

 

Hombre violinista:

 

Imagina, Neptunia, qué pensará de esa ley la semilla

que germina en cada primavera.

[Danzan, Plutonia: tímida.              Música para violín y cinta
Neptunia: ondulante.]                     magnética en la que se mez­-
                                                         clan los temas de las dos
                                                         órbitas

 

[Cesa la danza.]

 

SÉPTIMA ÓRBITA

 

[Luz sobre Urania que se                    Músca para violín y cinta

desprende de su órbita. magnética     (Séptimo tema)

Danza rítmica de relojería.]

 

Urania:

 

Soy Urania.

Giro. Giro.

Giro con el ritmo del tiempo

fuera de los relojes.

 

Libertad en todos los espacios.

Libre albedrío de la dimensión.

El pasado es idéntico al futuro

y te miro en mi sino

con la clarividencia de los locos.

Pero en este presente que no entiendo

tan distante y tan cerca de tu abrazo

ŃNo te conozco!

 

Música para violín solo,

ritmo de relojería

Hombre violinista:

 

Pubertad.

El hombre necesita saciar sus apetitos.

Donde acaba el instinto empieza la libertad.

 

Urania:

 

Desde el séptimo cielo he navegado

en rayos de zafiro y lasser gamma

para ofrecerte el cosmos que se gana

escapando al troquel predestinado.

 

Sacude tus parásitos y vuela

lejos de la prisión en que te orbitan.

Rompe el lecho de piedra en que cohabitan

hados y destinos, aunque te duela.

 

Decide tú, y nadie más por ti,

tu camino, tu curso, tu universo.

Modifica tu principio y tu fin.

 

Escoge tu galaxia, constelación, vacío,

canta tu libertad en libre verso

y fórmate ejerciendo tu albedrío.

 

Música para violín y cinta

magnética

Hombre violinista:

 

ņHas venido a conocerme?

 

[Urania danza.]

Urania:

 

El asombro me clausura los ojo

 al borrarse la imagen que tenía.

Te crees conocedor de astronomías,

rector de vidas, salvador del cosmos

 

y no tienes siquiera voluntad

para romper tu cárcel de apetitos

vine para ofrecerte el infinito

y evadirte de la fatalidad

 

pero te has sometido al capataz

de tu sino, quedándote desnudo

para siempre guardado en un matraz.

 

Ahora te conozco: eres mudo

sordo, un pobre títere incapaz

del coraje para cambiar su mundo.

                                                                                   [Silencio.]

 

Hombre violinista:

 

Imagina, Urania, ņqué orgulloso estará el átomo

que cambió su destino desintegrando con él una galaxia entera?

[Danzan Plutonia: tímida.               Música para violín y cinta
Neptunia: ondulante. Ura-               magnética en la que se mez­-
nia: rítmica.]                                    clan los temas de las tres
                                                         órbitas

 

[Cesa la danza.]

 

SEXTA ÓRBITA

 

[Luz sobre Saturnia que se              Música para violín y cinta

desprende de su órbita.                   magnética (Sexto tema)

 Danza geométrica.]

Saturnia:

 

Soy Saturnia.

Giro. Giro.

Giro con la obstinación de la circunferencia.

El número se identifica con el ciclo.

El universo es un anillo.

Quise salir a ver si es que algo existe

fuera de la razón.

Te encontré en mi camino.

 

ŃNo te conozco!

Música para violín solo,

anárquica

 

Hombre violinista:

 

Adolescencia.

El pensamiento hace filósofos,

el conocimiento, sabios,

la pasión hace amantes o hace locos.

 

Música para violín solo

 

Saturnia:

 

Vengo en busca de tu fuego.

Necesito abrasarme, revolcarme en las lenguas

que en sus mil desvaríos se incendian a sí mismas.

En la hoguera no hay orden

no hay anillos, pulseras ni collares,

altas llamas eternas, dementes resplandores.

El fuego es la locura de la piedra,

se extiende y se comprime, se desangra.

Estallido de un corazón que no resiste

su propia certidumbre, su presión, su latido

y se desgarra para entregarse al mundo.

El fuego no necesita alas para llegar al cielo.

he venido hasta ti Ńdame tu fuego!

 

Música para violín y cinta

magnética

 

Hombre violinista:

 

ņHas venido a conocerme?

 

[Saturnia danza geométricamente.]

 

Saturnia:

 

Y te he desconocido.

Al yerme, has analizado mis células,

comparado el peso de mis sueĖos

con la volatilidad de mis palabras.

Examinas, estudias, averiguas.

SueĖos de papel, palabras de metal,

sacas tus conclusiones. Y no has visto

lo que hay detrás de las células, ni delante,

balo de la memoria y sobre del pensamiento.

Conoces la razón, la matemática,

el cálculo diferencial y el silogismo

pero desconoces el fuego

y niegas el volcán que te habita.

Tu luz es de cristal,

nace en paĖales de amatista

y muere en sudario de espejos.

Para ti la vida y el diamante tienen la misma geometría.

La piedra y la memoria son sólo materia

para el microscopio y el encefalograma.

No distingues la poesía del verso

ni la conciencia del pensamiento.

Impides al azar penetrar en tu epidermis

y rechazas la locura

por no saberte piedra.

Has convertido tu hoguera en fuego fatuo

para no arderte en ella.

Apagas diariamente el carro de Apolo

sin ver que eres tú mismo quien se apaga

ŃAnti-Prometeo!

 

Ahora te conozco:

La inconmovible espesura de un mar sin oleaje

no sería tan calculadamente fría ni tan inerte.

[Silencio.]

Hombre violinista:

 

Imagina, Saturnia, ņqué puede pensar del mar

el ave que nunca se ha mojado en sus aguas?

[Danzan Plutonia: tímida,               Música para violín y cinta
Neptunia: ondulante,                       magnética, en la que se
Urania: rítmica,                                mezclan los temas de las
Saturnia: geométrica.]                     cuatro órbitas

 

[Cesa la danza.]

 

QUINTA ÓRBITA

 

[Luz sobre Jupiternia que                Música para violín y cinta

se desprende de su órbita,               magnética (Quinto tema) danza con majestad.]

 

Jupiternia:

 

Soy Jupiternia

Giro. Giro.

giro en un volar de águila sobre la cumbre.

La grandeza se identifica con la altura

y los súbditos no se acercan a los reyes.

Vengo a conocer mi reino.

Quiero saber quién alumbra mi casa.

 

ŃNo te conozco!

 

Música para violín solo, sen­sual

 

Hombre violinista:

 

Juventud.

 

33

La erección del deseo insatisfecho

da al hombre la medida de su rebeldía y su ambición.

 

Jupiternia:

Mira mis manos, manantial de diamantes,

de pájaros, de olas, nacen entre mis dedos rubíes

y caracolas.

Las palabras de Dios son mis palabras

y mi cetro, su cetro, y mi corona

la enjoya la majestad divina.

Soy el Poder, porque poseo

tierras y mares y todo cuanto habita

este universo hecho de tierra y agua.

Mi potestad abarca cuerpos de noble alma

y almas con viles cuerpos.

Mi dominio lo cerca el infinito.

Hombre pequeĖo y presuntuoso,

alumbra bien mi casa,

rinde tu planta.

Música para violín y cinta

magnética

 

Hombre violinista:

 

ņHas venido a conocerme?

 

Jupiterma:

 

Conocerte no basta, vengo a obligarte

a obedecer mi omnipotencia.

Pueblo de baja estirpe y vano atrevimiento.

ņCómo quieres negarte a cumplir mi mandato?

si de la inmensa maquinaria que mueve el universo

eres sólo una pequeĖa parte.

ŃPueblo ensoberbecido, tu ingratitud es infinita

como mi poderío!

ņNo comprendes que negarte a alumbrar mi casa

cuando yo te lo ordeno, pone en crisis a todo el universo?

Romper el orden es un reto al destino.

Nuestro mundo peligra por tu indisciplina.

Hombre, grano de pueblo

sin conciencia y sin sabiduría.

Como el niĖo que quiere ser su propio padre

hoy me agredes sin alzar una mano

con tu pasividad, con tu mutismo

pero maĖana, hoy, no te conformarás,

como la arena que se sabe impotente

te unes con las otras arenas,

finges un idealismo para justificar tu crimen

y pretendes destruirme.

Tu agresión corresponde a tu barbarie,

tu irresponsabilidad, a tu ignorancia.

Prefieres ser rebelde a saberte insignificante.

Tu ambición es envidia

tu heroísmo, el deseo de ser alguien aunque sea en la muerte.

Ahora te conozco:

Eres la chispa que quiere ser hoguera

y destronarme para ocupar mi puesto.

                                                       [Silencio.]

 

Hombre violinista:

 

Imagina, Jupiternia, qué le ocurre a la hoguera

que asfixia sus propias chispas.

[Danzan Plutonia: tímida,               Música para violín y cinta
Neptunia: ondulante,                       magnética, en la que se mez­-
Urania: rítmica                                 clan los temas de las cinco
Saturnia: geométrica, y                    órbitas

Jupíternia:       majestuosa.]

 [Cesa la danza.]

CUARTA ÓRBITA

 

[Luz sobre Martenia                        Música para violín y cinta

que se desprende de su órbita.        magnética (Cuarto tema)

Danza guerrera.]

 

Martenia:

 

Soy Martenia.

Giro. Giro.

Giro con la disciplinaria tenacidad de las cadenas

de un tanque de combate.

La luz se identifica con el rayo,

la explosión con la lucha.

Quien vence las tinieblas

no puede ser más que un guerrero.

Derrótame si estoy equivocada.

 

ŃNo te conozco!

 

Música para violín solo,

ro­mąntico

 

Hombre violinista:

 

Plenitud.

El amor rompe su cáscara de sueĖos

y se abandona, tierno, inerme, en las manos amadas.

 

Martenia:

 

Mira al pobre soldado que no sabe vivir sin una orden,

mira al fusil que necesita de unas manos

para ser disparado,

mira la daga inútil cuando no es empuĖada,

mírame a mi, alga sin esqueleto, hasta llegarme tu mandato.

Espero tu ley, tu edicto, tu decreto

para mover mis piernas.

Seré tus manos, tus ojos, tu violencia,

dominarás con mi empuje sistemas,

conquistarás galaxias.

No importa sentar jurisprudencia,

sólo importa el combate, la posesión, la presa y el trofeo.

Tú me darás la orden, clarines y tambores,

yo te daré victorias.

Poseerás no mujeres, metales de claros resplandores,

dormirás en lechos de platino,

te cubrirás con litios y potasios,

en lugar de explorar bocas estériles y oscuras

explorarás blancos estaĖos,

en vez de penetrar vaginas habrá en las oquedades

explosiones de uranio.

 

Música para violín y cinta

magnética

 

Hombre violinista:

 

ņHas venido a conocerme?

 

[Martenia danza.]

 

Martenia:

 

Y a ponerme bajo tu mando,

pero me dejaste en espera de la seĖal,

signo y contraseĖa.

ņCómo cantar victoria?

Cuando no hay himno tampoco hay triunfo.

Escarcha lenticular sobre mis ojos,

asesinaste mi fe, traidoramente,

no en el limpio combate que transforma el crimen en hazaĖa,

sino emboscado en la niebla trivial del sentimentalismo

que todo lo confunde.

La decepción es la magnitud negativa que alcanza la esperanza,

hielo y nube, amor y guerra, manifestaciones polares

de una misma sustancia, extremos de un mismo cuerpo.

Tú prefieres la entrega, yo la conquista,

tú la obediencia y yo el dominio.

Pides ternura donde yo exijo dureza.

Pretendes unir lo que yo he dividido.

Hablas de compartir la vida

yo de procurar la muerte.

Te sonrojas con el olor de una rosa,

yo abro flores de sangre en el pecho y no me turbo.

Hablamos dos lenguajes distintos.

Tú escogiste el amor y yo la guerra.

 

Ahora te conozco:

El juglar cambió la lanza y el escudo del caballero andante

por un laúd, para ocultar su cobardía.

 

[Silencio.]

 

Hombre violinista:

 

Imagina, Martenia, cuánto horror evitado

si todos los hombres fueran juglares.

 

[Danzan: Plutonia, Neptu-             Música en la que se mezclan

nia, Urania, Saturnia, Jupi-              los temas de las seis órbitas

ternia y Martenia.]

 

[Cesa la danza.]

 

TERCERA ÓRBITA

 

Luz sobre Terrestria (preĖada)       Música para violín y cinta

que se desprende de su órbita.        magnética (Tercer tema)

Danza de la fecundidad.

 

Terrestria:

 

Soy Terrestria.

Giro. Giro.

Giro con la suavidad de la placenta

en la cueva materna.

La vida se identifica con la muerte

y sólo la fecundación salva la condición efímera.

Tú que me eternizas déjame ver tu rostro.

 

ŃNo te conozco!

 

Música para violín solo,

sa­cro-religiosa

Hombre violinista:

 

Madurez.

Me reproduzco y al mirar mi producto

descubro mi propia imperfección.

 

Terrestria:

 

Culebra despeĖada en la montaĖa

en un rodar de luz sobre la tierra.

Guerrero que en debate con las piedras

devora huellas, pájaros, memorias,

hasta hacer de la altiva roca humilde arena.

 

Tierra, piedra, espinas que lo hieren

se hunden en su cuerpo, sangre viva.

Y el cauce in-voluntario se va abriendo

ante el cristal fundido que lo llaga

como el vientre materno para que nazca el hijo.

 

Qué magma en este nacimiento.

Cuántos despojos: árboles maltrechos,

horas rotas, espigas que se han muerto,

pero al final dcl día, sed colmada,

un crepúsculo ardiente va a baĖarse en sus aguas.

 

Río es mi nombre, amor de la tierra y el agua.

Si supiera dónde empieza mi orilla.

Si me dijeras qué forma mi ribera:

ņla vena abierta en que el agua muere

o el agua herida en que muere el cauce?

 

ņDónde nace la noche? ņdónde el día?

ņdónde el mudo sueĖo y el despertar?

ņdónde comienza el mar que matará cuál cuerpo?

Agua o cauce, dime, ņqué es un río?

ņcuál es mi geometría? ņmi sustancia?

Porque si soy un río, tu presencia es el agua.

 

Música para violín solo

 

Hombre violinista:

ņHas venido a conocerme?

[Terrestria danza.]

Terrestria:

 

ņQuién que haya visto el mar

puede decir que lo conoce?

Veo esa masa que busca su figura

adonde iré a perderme.

ņQué forma tiene el mar?

ņCuál será mi contorno cuando penetre en sus aguas?

Si un día, en la cuenca del tiempo

el mar hallara su forma definitiva y perenne

yo no sabría reconocerlo,

porque el mar es esa informidad

de hierro líquido para fraguar estatuas

y no la estatua quieta.

Es la inconstancia de la forma

y la constancia de la búsqueda.

Amor de hombre,

cuando miras el mar, te ves en un espejo

y no te reconoces.

ņDónde está el hijo que prolongará mi existencia?

ņDónde la eterna faz que ibas a darme?

 

Ahora te conozco:

Eres el espejismo del caminante

que engaĖa al santo y al artista,

prometes eternidades, siendo pasajero tú mismo.

 

[Silencio.]

Hombre violinista:

 

Imagina, Terrestria, un mundo de espejismos eternos,

mares quietos y estrellas en su sitio

inmóviles en el espacio y en el tiempo.

El futuro no existiera ni el pasado.

El presente fuera inaprehensible.

   [Danzan Plutonia: tímida                Música para violín y cinta
  
Neptunia: ondulante                        magnética en la que se mez­-
  
Urania: rítmica                                clan los temas de las siete
  
Saturnia: geométrica                        órbitas
  
Jupiternia: majestuosa
  
Martenia: guerrera y

    Terrestria:   preĖada.]

[Cesa la danza.]

 

SEGUNDA ÓRBITA

 

[Luz sobre Venusia                         Música para violín y cinta

que se desprende de su órbita.       magnética (Segundo tema)

Danza idílica.]

Venusia:

Soy Venusía.

Giro. Giro.

Giro con la fuerza de la honda

en la mano de David.

Alcanzo a los gigantes y a los dioses

mi herida es vital.

amor se identifica con el dolor

y no sé con qué daga provocarás mi herida

ŃNo te conozco!

 

Música para violín solo, es­tridente

Hombre violinista:

Vejez.

La tragedia del hombre

no es la muerte, sino la decadencia.

El pobre molusco se adhiere a la roca

imitando la vida un poco más.

 

Venusia:

Idilio. El hombre de mis sueĖos

no tocaba mi cuerpo. El hombre de mis sueĖos

es perfecto.

Eres el hombre que una vez soĖé, de niĖa.

Eres el hombre que una vez soĖé, de anciana.

El hombre con que hoy sueĖo, de mujer.

Eres el que inventó el amor,

el que inventó, sin saberlo, cl sueĖo y el delirio.

Eres el hombre que ayer conoceré y que aún hoy no conozco.

Eres el hombre que maĖana conocí y que ayer ya conocía.

Eres el crea y mata, el que ignorando su creación la destruye.

Eres el hombre que de entre las cenizas

hace nacer un mundo.

Sabes retorcer la realidad hasta darle la forma de tu sueĖo

y retorcer el sueĖo hasta hacerlo real.

En ese laberinto no hay hilos de Ariadna, ni seĖales.

No sé dónde me encuentro ni por dónde buscarte.

No sé si soy tu amante o soy tu hija.

No sé si soy tu esposa o soy tu madre.

Hago el papel que tú me asignas en cada momento de la vida.

Y soy Todo y soy Nada.

Y nada me pertenece de tu historia

y nada me pertenece de la mía.

Me encuentro cavando un foso que me abra un camino

y cuando alzo los ojos, te contemplo y te sigo.

 

O no hay camino, o todos los caminos me conducen a ti.

No sé si este amor me salva o me pierde

pero está aquí, adentro de mis sueĖos y afuera de mis sueĖos.

Envolviendo mi luz y llenando mi sombra.

Invisible. Intangible. Inaudible: fantasma.

Más duro que el diamante y más blando que el aire.

 

Más fuerte que la Vida y más frágil que la Vida.

ņQué harás con él, después que lo inventaste?

Música para violín y cinta

magnética

Hombre violinista:

 

ņHas venido a conocerme?

 

[Venusia danza.]

 

Venusia:

 

Y a que tú me conozcas.

He venido a ofrecerte mis rosas y a sonreír bajo tus ramas.

Pero tú rechazas mis rosas y niegas mis sonrisas,

miras mi vientre y no mis auroras boreales,

ves mis senos y no mis relámpagos.

Violentas mi cuerpo

sin ver que yo no soy mi sexo,

que yo no soy mi carne y mis ovarios, ni siquiera mi sangre.

Te he ofrecido la suma de mis memorias

pasadas y futuras. La suma de auroras, relámpagos

y frutos madurados del sueĖo.

Pude darte mis lágrimas, pero no te interesas ni en rosas,

ni en sonrisas, ni siquiera en mi llanto de nieve.

Has desechado el oro, para robar el cobre de mis huesos.

Tomas de la palabra la forma de la letra y no el significado,

el precio de la fruta y no cl valor nutricio.

Buscas la violación para probar tu hombría

y pasas junto al amor sin ver su geometría.

 

Ahora te conozco:

Eres un comediante, disfrazas tu vileza

llamando libertad a tu egoísmo, arte a tu vanidad

luz al fuego con que abrasas y amor a tu lujuria.

 

[Silencio.]

Hombre violinista:

 

Imagina, Venusia, un teatro donde nadie disfrazara sus vilezas.

En la máscara comienza la voluntad de perfección.

 IDanzan Plutonia: tímida.                  Música para violín y cinta

Neptunia: ondulante. Ura-                  magnética en la que se mez­-

nia: rítmica. Saturnia: geo-                  clan los temas de las ocho

métrica. Jupiternia: majes-                 órbitas

tuosa. Martenia: guerrera.

Terrestria: preĖada.

Venu­sia: idílica.]

 

[Cesa la danza.]

PRIMERA ÓRBITA

 

[Luz sobre Mercuria que

se desprende de su órbita,

danza sensual.]

 

Mercuria:

 

Soy Mercuria.

Giro. Giro.

Ciro con la. continuidad compulsiva de un astro

como sólo yo puedo girar alrededor de ti,

sin un respiro, sin una pausa.

Para mí no existe el silencio entre dos notas:

todo es sonido, calor, energía.

El giro se identifica con el fuego,

trato de detenerme y más me abraso,

y estando aquí tan cerca, estoy tan lejos,

Ńquemándome en tu hoguera

 

no te conozco!

 

Música para violín solo,

 fú­nebre

Hombre violinista:

 

Morir.

Mentira que el hombre muera solo.

Al cesar su conciencia algo dcl universo muere con él.

El todo sin la parte deja de ser un todo.

 

Mercuria:

 

Todo lo que tengo es mi cuerpo,

mis glándulas, mi piel que al rozarte se comprime.

Todo es cuerpo, la vida que anida dentro de las venas

y se acuna en los pulmones, en el cerebro.

La mirada y el tacto,

el pensamiento.

 

Nada existe fuera del cuerpo.

Yo soy mi cuerpo

y he venido a ofrecértelo.

 

Espero, como los árboles la llovizna,

a que vengas a mi cripta estelar y me penetres.

Juntos somos un bloque de fuego maduro

capaz de licuar la piedra, el tiempo y el silencio.

Somos una luz que de rayo se hace estatua,

de estatua arena, de arena humo

hasta volverse luz una vez más.

Pero aún no has llegado y te espero

y desespero y te sigo esperando

aquí, inmóvil

sobre la tierra dura,

en la quietud que toda espera implica

tieso el cuerpo y con la cara al cielo

reproduzco tu figura en la nube

y tus labios se hacen blancos y tus ojos

y tu piel.

La nube pesa sobre mi como una lápida

pero tu rostro, en el vapor calcado

abre una brecha y por tus ojos espío el infinito.

Y tu imagen entera, arco iris que desconoce el negro,

ignorando la opacidad se convierte en camino

y transito el espacio sin rejas de esa imagen

en todos los sentidos. Con la mirada al norte,

al sur y a los tantos orientes,

atravieso la encrucijada constelar

y te descubro: energía y masa,

luz y piedra.

Eres totalidad y yo tu parte.

Y el ritmo vehemente de tu girar interminable y uniforme

se confunde con mi quietud,

mi desnudez te asombra y tu asombro me desnuda.

Velocidad y estatismo, obtusa sinonimia,

unidad que pretende medir el infinito.

Vertiginosa giro por dentro de tu imagen

mientras mi espejo alucinado

me cree aquí esperándote inmóvil,

sobre la arena dura.

 

Música para violín y cinta

magnética

Hombre violinista:

 

ņHas venido a conocerme?

 

[Mercuria danza.]

 

Mercuria:

 

Y a que tú me poseas.

Pero mis palabras no han sido escuchadas.

ņCómo hacerte saber de este amor que no comprendes?

Para qué decirte en palabras

—eco fugaz que entre mis labios y tus tímpanos se pierde—

este amor que como enredadera incandescente

crece por ti, hacia ti, por adentro y por fuera de ti.

ņCómo decirte mí universo?

Las palabras son un pedregal, vasto como el olvido

que apenas recuerdan el fuego, volcán y lava

que las precedió.

Palabras: lápidas, huellas, esqueletos.

Este amor que a diario brota inédito

como una nueva lava, devora cada piedra, cada arena.

Este amor no forma pedregales.

Cierra los ojos y olerás el incendio.

Cierra los ojos y escucharás el crepitar de la hoguera

en que sucumbo. Estoy sobre un lago de fuego

y no te quemo.

Pisas mi amor hecho sangre de volcán

y no percibes el calor que me abrasa.

ņCómo entonces esperar que lo que no pudo el fuego

lo puedan las palabras?

 

ņQué palabra habría que te inclinara hacia mí?

Eres infiel como la abeja con la rosa,

liba donde encuentra el néctar.

ŃTodos los néctares son buenos!

Tu naturaleza es inconstante,

como los barcos, tomas el viento que te llega

y levas anclas hacia cualquier rumbo.

Eres mi Dios y mi enemigo

ŃSi pudiera matarte! La única forma que conozco

es el olvido.

Y pues te di palabras: vayan todas al viento.

 

Ahora te conozco:

Das calor para poder enfriarte,

como la fiera necesita matar para poder vivir.

 

[Silencio.]

 

Hombre violinista:

 

Imagina, Mercuria, qué fiera sería la fiera

que necesitara vivir para poder matar.

[Danan, Plutonia: tímida.                Música para violín y cinta

Neptunia: ondulante. Ura-               magnética en la que se mez­-

nia: rítmica. Saturnia: geo-              clan los temas de las nueve

métrica. Jupiternia: majes-             órbitas

tuosa. Martenia: guerrera.

Terrestria: preĖada.

Venu­sia: idílica y Mercuria:

sen­sual.]

 

[Crepúsculo.]

 

[Terrestria está a punto de

 dar a luz.]

—EDAD

 

Música para violín solo

 

Hombre violinista:

 

Giro.

Giro y muero en soledad. Sol-edad. Sol-edad del sol-edad del sol.

ņQuién se ha preguntado si yo quiero morir?

Cada uno piensa sólo en su propia muerte: y la espera.

Y la vida no es más que una larga, o corta, espera de la muerte.

ņHabremos esperado el primer aliento, con el mismo temor

que esperamos el último?

 

ņQuién me conoció? ņQuién me conocerá?

Como el ciego al color, me negaron,

como el delincuente a la ley, me quebrantaron,

como el incrédulo ante cl destino, desconfiaron,

como cl matemático a la pasión, me catalogaron,

como el dictador a su pueblo, me encarcelaron,

como el guerrero a la paz, me despojaron,

como la madre al padre-hijo me deseternizaron,

como el espíritu a la carne, me idealizaron,

como el sexo a la muerte, me olvidaron.

 

ņCuál me aceptó como soy? ņCon mis defectos y mis virtudes?

ņY cuáles son mis defectos? ņY cuáles mis virtudes?

Tengo dentro de mí un perezoso y un cobarde,

tengo dentro un infiel y un envidioso, un ladrón,

tengo dentro un traidor y un asesino

que no quieren aceptarse.

Si lo que para una es virtud, para otra es defecto,

ņa quién han visto entonces?

Habéis visto en mí lo que había dentro de vosotras.

Quien me mira, sólo se mira a sí mismo.

Soy un espejo, reflejo de otros espejos

y dentro de los espejos, más espejos se miran

en reflejos multiplicados de nuevos espejos y de viejos espejos.

 

ņQué es más incognoscible, este juego-reflejo de espejos

o el hombre?

[Terrestria da a luz. Las mujeres danzan.]

[Amanece nuevamente.]

 

Hombre violinista:

 

Muero y en el mismo momento de mi muerte, renazco.

Al final de un día más, comienza un nuevo día.

Justo en el instante de perderme, me rescato

y vuelvo a ser isla en un mar de neutrinos

y otra vez, sembrado en el vacío,

siendo materia todo: la isla, el mar

y la esfera que alrededor me oprime y me libera,

me comprime y me expande,

rehúyo las preguntas ņde dónde?, ņhacia dónde?

porque tal vez, en un quizá galáctico,

venga de ninguna parte y hacia todas

simultáneamente, viaje de todas partes hacia ninguna.

 

[Las mujeres retoman su lugar en sus órbitas.]

 

ņCómo  fui? ņCómo seré en este nuevo día

tal vez no es nuevo, sino el mismo,

siempre repetido?

Siempre sin aceptarme y sin rechazarme

ņCómo soy? ņY si pudiera llegar a saber cómo soy

me aceptaría?

No me conozco.

Me basca la conciencia de Ser: aquí, ahora, en el instante,

y de saberme vivo.

 

OSCURO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

París, 8/enero/1972

París, 5/diciembre/1973