MARCELA DEL R’O

 

 

 

 

 

 

 

EL HIJO DE TRAPO

ENSAYO CONTRAPUNTêSTICO EN UN ACTO

 

 

 

 


EL HIJO DE TRAPO

 

PERSONAJES

REPARTO

(por orden de aparici—n)

 

                                                PERSONAJES            ACTORES

 

                                                           PADRE            Antonio Hern‡ndez Jauregui

                                                   MADRE "A"            Concepci—n Bernal

                                                   MADRE "B"            Sonia Rodr’guez

 

Direcci—n: Antonio Hern‡ndez J‡urgegui

Escenograf’a: Gilberto Serrano Lara

 

ACTO UNICO

 

Una habitaci—n sin puertas. Al fondo, una ventana cerrada que nunca podr‡ abrirse. Los objetos est‡n colocados en forma simŽ­trica. Hay en ella das ambientes diferentes y opuestos; la mitad ele la habitaci—n est‡ iluminada con colores que dan paz: verde p‡lido, rosa, azul. Esta sensaci—n de serenidad es dada en la mitad del escenario que est‡ al lado izquierdo del actor. La otra mitad, es violenta, est‡ iluminada con colores fuertes: rojo, amarillo intenso. Situada exactamente en la mitad de la escena una cuna. El color de cada una de sus mitades es diferente. Dentro de la cuna se  halla un ni–o de trapo, sin facciones en su rostro y cubierto con una s‡bana blanca.

En cada extremo de la habitaci—n, en primer tŽrmino, un maniqu’ que representa una mujer Ambos maniqu’es son exactamente  iguales ­salvo en el color, en sus caras, apenase se distinguen los ojos; no tienen orejas, ni nariz, en cambio, la boca es exagerada­mente visible y abierta.

A cada lado, en segundo tŽrmino, hay un sarc—fago abierto y colocado verticalmente. Dentro de cada uno de ellos est‡ una mujer. La del lado derecho es la Madre A (en la mitad del escenario iluminada con tonos violentos) y la del izquierdo, es la Madre B (donde todo es sereno).

Atr‡s, a uno y otro lado, hay un baœl. Ambos baœles son exac­tamente iguale s, menos en su color. Detr‡s de la cuna, el Padre, de pie sobre una peque–a plataforma, permanece quieto e indiferente mirando al ni–o.

Sale del sarc—fago derecho los Madre A. sin que su cuerpo se vea deformado por el embarazo, no obstante, por su m’mica, da la impresi—n de estar en un embarazo avanzado. Siente el dolor del parto, toma en sus  brazos un ni–o imaginario y lo coloca sobre la cuna. Su rostro refleja todo el calor maternal. Se hinca e inclina la cabeza en actitud de quien da gracias a su Dios, por la d‡diva largo tiempo pedida.

Sale entonces del sarc—fago izquierdo la Madre B con la misma actitud que la Madre A, tampoco se  ven en su cuerpo las se–ales de un embarazo; ejecuta exactamente igual los gastos y movimientos de aquŽlla, hasta el momento de dejar al ni–o en a cuna, entonces, toma una actitud de fastidio, da la espalda a la cuna, como si maldijera la hora en que fue mare. El Padre, que ha permanecido impasible hasta ese momento, cobra vida y con indiferencia quita la s‡bana que cubre al ni–o.)

La forma natural de decir el di‡logo no deber‡ perder en ningœn momento su sabor cotidiano, casi de Òlugar comœn, contrastando con la pantomima exagerada y las actitudes semi on’ricas de los personajes.

Padre: [Indiferente.] ÁEs un ni–o!

Madre A: [Para s’ misma. Feliz.] ÀDe verdad? Siempre so–Ž con un ni–o.

Madre B: [Para siÕ misma. Con displicencia.] ÁUn ni–o! ÁBah Para el caso es lo mismo. Ni–o o ni–a, comen igual, chillan igual, orinan igual.

Madre A: [Al Padre.] Siempre lo supe Àverdad? Te dije que ser’a ni–o.

Padre: ÀQuŽ nombre llevar‡?

Madre A: [Contenta.] Por supuesto el tuyo... ÀquŽ otro hay mejor?

Madre B: [Con fastidio al Padre.] Estar‡s contento Àno? ~l es tu espejo. Pero no llevar‡ tu nombre, primero pisas mi cad‡ver.

Madre A: Tendremos que comprar mucha ropa, la mejor que haya, no hay que escatimar esfuerzos. [El Padre trata de abrir la ventana, sin conseguirlo.] ÁCuidado! ÁNo abras esa ventana, puede enfermarse]

 

[El Padre forcejea cada vez con mayor ansiedad.]

 

Madre B: ÁQuŽ fastidio! Si antes nuestra situaci—n era dif’cil, ahora todo se complicar‡ m‡s. Un ni–o no trae sino calami­dades. Me alejar‡ de ti. ÁOjal‡ se murie...! [Al Padre.] ÀQuŽ haces?

Padre: [Desistiendo de su intento de abrir la ventana y sin hablar directamente a ninguna de las dos, de espaldas.] S—lo trataba de tomar aire.

 

[La Madre B se dirige al maniqu’ que est‡ en su mitad izquierda del escenario y queda inm—vil junto a Žl.]

 

Madre A: Me parece que llora. ÀQuŽ tendr‡? ÀHambre?

Padre: No creo.

Madre A: ÀDolor?

Padre: No creo.

Madre B: [Al maniqu’.] ÁQue llore!

Madre A: ÀFr’o?

Padre: No creo.

Madre A: ÀQuiz‡ le aprieta algo?

Padre: No creo.

Madre A: [Enfadada.] Segœn tœ no tiene nada, pero yo sŽ que algo le molesta.., lo veo en su cara. Mi intuici—n me lo dice.

Padre: Es ilusi—n tuya. El ni–o no tiene nada. No est‡ inquieto.

Madre A: ÁClaro, como tœ no eres Žl, quŽ te importa!

Padre: Soy su padre.

Madre A: [Recupera su serenidad.] Perdona, no quise ofenderte. ÁEres tan bueno! ÀDe verdad crees que no le pase nada?

Padre: Nada.

Madre A: Te creo... tœ eres mi gu’a, te creo y te amo... pero... por si acaso... dŽjame ponerle una cobija m‡s, no sea que tenga fr’o.

Madre B: [Al maniqu’.] ÁEs demasiado! No sabe hacer otra cosa que llorar.

 

[La Madre A tapa al ni–o.]

 

Padre: Todo es claro, como dos y dos son cuatro... como tres y tres son seis, como cinco y cinco, diez...

Madre A: [Al ni–o.] ÀYa est‡s mejor? Para eso est‡ aqu’ tu madre... para velar por ti, para cuidarte. Conf’a en m’. No hay sacrificio que yo no hiciera por ti. ÁNi–o m’o! [Meciendo la cuna.] A la rurru ni–o, a la rurru ya, duŽrmase mi ni–o, duŽrmase mi amor...

Padre: ÁCuidado! no sea que se duerma tu amor... pero no ... todo es claro... [A la Madre A.] ÁDeja de cantar! Vas a des­pertarlo.

Madre A: ÀCrees que no sŽ lo que hago?

Padre: S’, s’, claro... lo dicho.., como dos y dos son cuatro.

 

[La Madre A se retira, caminando sobre las puntas de sus pies para no hacer ruido, hacia donde est‡ el maniqu’ derecho.]

 

Madre B: [Al maniqu’ izquierdo.] No lo crea usted... si... claro,

pero tampoco voy a pasarme la existencia mirando si tiene hipo... est‡ bien ... seguirŽ su consejo... si... ahora mismo.

 

[La Madre B se dirige al ni–o.]

 

Madre B: [Al ni–o.] ÀHas o’do? Dicen que hay que golpearte para sacarte el aire y evitar que te duela el est—mago ... lo harŽ, claro que lo harŽ... [Toma al ni–o y lo golpea cada vez con mayor fuerza.]

Padre: [A la Madre B.] ÀPor quŽ le pegas?

Madre B: As’ me lo aconsejaron. [Sigue golpeando m‡s y m‡s fuerte.]

Padre: ÁDŽjalo ya! [Ella golpea.] ÁLo est‡s lastimando!

Madre B: [Deja de golpear.] ÀDesde cu‡ndo me gritas?

Padre: Es que ... [No encuentra una excusa.]

Madre B: Yo hago lo que mejor me parece con mi hijo, para eso es m’o ... para eso sali— de adentro de mi cuerpo.

Padre: TambiŽn es m’o, sin m’...

Madre A: [Al maniqu’ derecho.] ÀCree que con ese tŽ se le calmar‡ el dolor?

Madre B: Sin ti... sin ti... te crees que eres el œnico hombre...

Padre: ÀQuŽ quieres decir?

Madre B: [Deja al ni–o en la cuna.] Nada... s—lo que me molest— que quisieras inmiscuirte... ven ac‡, dame un beso.

Padre: No estoy ahora para besos. [Le da la espalda.]

Madre B: [Al ni–o.] ÁY tœ! No llores. Es el colmo que no pueda tocarte sin que tu garganta respingue. Al diablo contigo y tus l‡grimas... llora hasta que te canses, hasta que te ahogues, no estarŽ aqu’ para o’rte.

 

[La Madre B se va a su sarc—fago y queda dentro de Žl, inm—vil, de frente al pœblico.]

 

Madre A: [A su maniqu’.] Duerme mal, se le oye como si la respiraci—n le raspara la garganta... ÀC—mo se dan esas com­presas?... ah‡... ah‡... s’... entend’... gracias. [Va hacia el baœl, saca un biber—n. Se dirige al ni–o, lo toma en los brazos y hace el adem‡n de darle de beber el tŽ.] ÁCuidado!... No te ahogues... [Lo voltea y le da unas palmadas suaves en la espalda.] Ya est‡... [Regresa el biber—n al baœl.]

Padre: Ya dŽ jalo tranquilo.

Madre A: Debo ponerle unas compresas calientes...

Padre: ÀNo te parece que lo cuidas demasiado?

Madre A: Nunca es excesivo el cuidado que debe prodig‡rsele a un hijo. [Saca del baœl unos pa–os y va a aplic‡rselos al ni–o. Se detiene.] Quiz‡ est‡n demasiado calientes.., pudieras quemarte... [Los mece en el aire para enfriarlos.]

Padre: No los enfr’es tanto que entonces no le servir‡n de nada.

Madre A: Tœ no sabes de esto, amor m’o. [Se los aplica. El Padre va hacia el ni–o y toca los pa–os.]

Padre: ÁEst‡n helados!

Madre A: [Al ni–o.] No llores.., no... necesitas estas compresas calientes... ya... ya... no llores [Toca los pa–os.] s’... quiz‡ se enfriaron demasiado. [Le quita los pa–os y deja al ni–o en la cuna. Se dirige al baœl y busca en su interior.]

Padre: ÀNo pensar‡s ponerle m‡s?

Madre A: Deja de aconsejarme Àquieres? Tœ no sabes nada de ni–os. [Saca del baœl una antorcha que coloca a un lado de la cuna. Al ni–o.] Ahora no sentir‡s fr’o.

Padre: ÁEs excesivo!

Madre A: ÀQuŽ es excesivo?

Padre: Nada... nada... Àhe dicho yo que algo es excesivo?

Madre A: Es mejor as’. Para ti, Žl es otro ser, para m’, soy yo misma, por eso no comprendes...

Padre: ÁClaro!... s’, si todo es claro.

 

[La Madre B sale de su sarc—fago y busca al Padre.]

 

Madre B: ÀD—nde est‡s?... ÀD—nde? Ven... te necesito.

Madre A: [Al ni–o.] Duerme tranquilo, yo velarŽ tu sue–o. [Se va a su sarc—fago.]

Madre B: ÀD—nde te escondes?

Padre: [Acerc‡ndose a la Madre B.] No me escondo.

[La Madre B lo abraza, toma una mano de Žl y la coloca sobre su seno. ƒl retira la mano.]

Padre: Ahora tu pecho no me pertenece.

Madre B: No me dejes.

Padre: D‡selo a Žl. [Se–ala al ni–o.] Es su derecho.

Madre B: No, es tuyo... t—malo.

Padre: ÁNo oyes c—mo llora!

Madre B: Olv’dalo, aœn no es hora de su alimento.

Padre: ÀCu‡l es esa hora?

Madre B: El tiempo no existe, ven... ahora es nuestro tiempo...

Padre: ÀPor quŽ lo abandonas?

Madre B: Me desagrada su insaciabilidad, lo quiere todo, acabar‡ por succionar mi sangre.

Padre: No puedo dejar de pensar en Žl.

Madre B: Deja de pensar. ÁAbr‡zame!

Padre: Cada noche es igual. No te desespera o’r su llanto... morir‡ un d’a de hambre.

Madre A: [En su sarc—fago.] Mi peque–o, no llores m‡s, aqu’ estoy.

Madre B: Los ni–os no mueren, matan; y yo no estoy dispuesta a dejarme matar.

Padre: ÁNo puedes pensar as’!

Madre B: Yo no pienso... s—lo me defiendo. Eres tœ el que piensa. Olvida lo que es pensar. Gocemos, seamos felices, encierra el pensamiento bajo siete candados. Ver‡s que f‡cil es prescindir del pensamiento. ÁCu‡ntos hombres lo han hecho y han encontrado la felicidad!

Padre: No. Aquel que deja de pensar se derrumba. No puedes pedirme que me destruya.

Madre B: ÀC—mo, entonces, me pides que yo lo haga? ÀNo sabes que ser madre es destruirse?

Padre: ÁBasta! No soporto m‡s su llanto. ÁDale tu seno! [Le da la espalda y se coloca sobre su plataforma, queda indiferente e inm—vil.]

Madre B: Siempre me rechazas, Àc—mo quieres que cuide de Žl?

 

[Se vuelve a su sarc—fago.]

 

Padre: [Baja de la plata forma y busca a la Madre A.] ÀD—nde est‡s?

 

[La Madre A sale de su sarc—fago y va hacia la cuna, mira al ni–o con ternura, lo tapa, lo arregla.]

 

Padre: ÀD—nde?... [La ve Áunto al ni–o.] ÁClaro!... est‡s con Žl, Àen quŽ otro sitio pod’as estar? S—lo tienes atenciones para... a m’... que me lleve el diablo.

Madre A: [Quita la antorcha, la apaga y la guarda en el baœl. Saca una ba–era. El Padre la sigue de un lado a otro, como un perro que busca la mirada de su amo.] Tengo que cuidarlo... o quŽ Àquieres que lo deje morir por atenderte a ti?

Padre: No exageres. S—lo te pido...

Madre A: No sabes sino pedir. Podr’as ayudarme en cambio; ten­go que ba–arlo, preparar su ropa limpia, sus s‡banas. Podr’as ir a traer un poco de talco y jab—n perfumado...

Padre: ÀAhora? Pero yo quer’a... [La toma de un brazo, la atrae hacia s’, la abraza] tœ sabes... hace tiempo que tœ y yo no estamos juntos...

Madre A: [Trata de zafarse.] ÁEst‡s completamente loco! Tengo cosas m‡s importantes que eso... suŽltame.

Padre: DespuŽs de todo ÒesoÓ es lo que le dio la vida Àno?

Madre A: Eres un presuntuoso y depravado.

Padre: Me dir‡s que estabas pensando en que se te estaba haciendo un hijo en el vientre, cuando gozabas conmigo...

Madre A: ÀY si as’ hubiera sido? [Se suelta, va hacia el ni–o, lo toma con mucho cuidado, toca el agua antes de meter al ni–o en la ba–era.] Est‡ muy caliente. [Al Padre.] ÀQuieres enfriarla mientras lo desvisto?

Padre: No... no quiero.

Madre A: ÀNo te das cuenta de que este ni–o es una prolongaci—n de m’?

Padre: S’... es claro.., como dos y dos son cuatro...

Madre B: [Desesperada, grita al tiempo que se tapa los o’dos con las dos manos.] ÁNo soporto m‡s! [Al ni–o.] ÀQuieres callarte?

 

[La Madre B busca en el baœl izquierdo y saca de Žl unos tapones que se coloca en los o’dos. Vuelve a que­dar inm—vil.]

Madre A: ÀNo puedes comprender que ahora Žl es mi raz—n de vivir?

Padre: No veo para quŽ necesitas la prolongaci—n de una vida que te est‡s negando a vivir por ti misma.

Madre A: ƒl es ahora mi vida.

Padre: ÀNo ser‡ m‡s bien tu muerte?

Madre A: [Sin prestar atenci—n al Padre, se dirige al ni–o.] ÁNo vayas a llorar! Aqu’ estoy... aqu’... no tengas miedo.

Padre: No intentes hacerme creer que no me has o’do.

Madre A: [Al ni–o.] El agua est‡ tibia, no suspires, todo est‡ en regla.

Padre: ÀMe escuchas?

Madre A: [Al Padre.] Dame el jab—n.

Padre: ÁJab—n! Te hablo de tu muerte y tœ hablas de jab—n.

 

[El Padre se va a su plataforma.]

 

Madre A: [Al ni–o.] Espera, debo ir a buscar el jab—n, no llores... tu madre no tardar‡... [Se va a su sarc—fago.]

 

[El Padre va hacia la Madre B, mueve los labios, como si le preguntara algo a ella.]

 

Madre B: [Al Padre.] ÀMe hablas? [ƒl vuelve a mover los labios.] ÀQuŽ? ÁAh...! [Se quita los tapones de los o’dos.] ÀQuŽ me dec’as?

Padre: [Gritando.] ÀNo oyes llorar al ni–o?

Madre B: No... me puse estos tapones para poder dormir.

Padre: Lo has dejado en la ba–era, se va ahogar.

Madre B: No... lo dejŽ amarrado, con la cabeza fuera del agua.

Padre: ÀC—mo has sido capaz?

Madre B: Necesito dormir. Van noches y noches que no me deja cerrar un ojo. A todas horas necesita algo, s—lo sabe llorar.

Padre: Necesita de ti.

Madre B: Si le gusta ser tirano, a m’ no me gusta ser esclava.

Padre: Necesita tu cari–o.

Madre B: Yo necesito el tuyo y ya ves...

Padre: No es igual, tœ te vales por ti misma.

Madre B: ÁAh s’! Quieres que yo me haga el amor a m’ misma... entrarŽ al universo del onanismo.

Padre: Dices tonter’as.

Madre B: ÀTonter’as...? Ven ac‡ y aprieta mi cuerpo contra el tuyo.

Padre: ÁEl ni–o est‡ en la ba–era!

Madre B: Me apretarŽ yo sola, entonces...

Padre: ÁMe enloqueces!

Madre B: Ven... [Lo atrae hacia si, Žl lo permite indiferente. Irritada.] ÀQuieres que yo tome tu lugar?

Padre: [La abraza sin entusiasmo.] No puedo.

Madre B: ÀTe estorba mi ropa?... espera... [Comienza a des­nudarse.]

Padre: Me das repugnancia. Nuestro hijo puede morirse en la ba–era... y tœ... [Va hacia su plataforma.]

Madre B: ÁEstoy viva!.., no soy un objeto que se puede des­echar... te arrepentir‡s... [Va hacia el maniqu’ izquierdo.]

 

[La Madre A sale del sarc—fago y va r‡pida hacia el ni–o.]

 

Madre A: ÁYa estoy aqu’! Tranquil’zate. [Comienza a ba–arlo.] ÀNo est‡ muy fr’a? Ten calma, pronto estar‡s limpio y perfu­mado. Ronroneas como un gato peque–o.., eres hermoso, deja ver tus ojos... son como los m’os..; y tus labios tambiŽn... me gustan tus labios... te amo... [Se acerca para besar al ni–o cuando la interrumpe el Padre.]

Padre: ÀA quiŽn dices que amas?

Madre A: [Como si la hubiera sorprendido en flagrante delito.] ÁMe asustas!

Padre: No puedo ni acercarme...

Madre A: [Disimulando.] Ayœdame a ba–arlo.

Padre: ÀC—mo? Si tœ lo abrazas como si fueras un pulpo. Te bro­tan brazos y manos de la nada, la cabeza te crece, lo vigilas con mil ojos. Eres el drag—n de la maternidad.

Madre A: Si s—lo has venido a criticarme puedes volver a irte.

Padre: Dedica para m’, al menos, uno de tus cien brazos, veme con uno de tus mil ojos y estarŽ contento, no habr‡ mayor Sa­tisfacci—n para m’...

Madre A: ÀNo ves que lo estoy ba–ando? Eres impertinente.

Padre: Bien... EsperarŽ a que termines, yo sŽ esperar...

 

[El Padre se va a su plataforma. La Madre A termina de ba–ar al ni–o, lo acuesta, lo tapa, lo arregla, saca de nuevo la antorcha y la coloca junto a la cuna.]

 

Madre B: [Al maniqu’.] ÀHabr‡ en verdad muchos...? ojal‡ sean todos j—venes.., quiero elegir bien.., s’, me refiero al vestido, por supuesto...

Padre: [A la Madre A.] Ven ya... no tienes excusa.

Madre A: ÁDŽjame ver si duerme!

Padre: [Se acerca a la Madre A, la abraza por la espalda.] Tie­nes un cuerpo delicioso.

Madre A: ÁCuidado! El ni–o aœn est‡ despierto.

Padre: ÀCrees que le parezca mal que te abrace?

Madre A: Espera... creo que quiere llorar, quiz‡ siente hambre.

Padre: No creas que tiene celos, Žl s—lo quiere dormir.

Madre A: [Se suelta. Al ni–o.] ÀEst‡s inc—modo? Espera, te volve­rŽ a cambiar, quiz‡ te apretŽ demasiado la ropa.

Padre: Quiere descansar. Ven, yo tambiŽn quiero, pero contigo... ven.., quiero acostarme contigo.

Madre A: ÁDŽjame en paz, el ni–o tiene inquietud!

Padre: ÁTiene sue–o! [Escupe y se va. La Madre A queda inm—vil junto al ni–o.]

Madre B: [Al maniqu’ izquierdo.]... gracias... irŽ... gracias por haberme invitado.

Padre: [A la Madre B.] ÀQuŽ haces ah’ parloteando, mientras el ni–o te necesita?

Madre B: ÁQuŽ se las arregle solo!

Padre: Ve a verlo, tiene sue–o y no puede dormirse hasta que le cambies la ropa. Est‡ mojado, huele mal, atiŽndelo.

Madre B: [Se dirige al baœl y comienza a buscar algo desespera­damente.] Tiene que estar. ÀD—nde pude haberlo puesto?

Padre: Ve a cambiar la ropa al ni–o, necesita dormir.

Madre B: ÀD—nde? Si no lo encuentro todo se echar‡ a perder.

Padre: [Va a su plataforma y queda de espaldas. Durante un ins­tante los tres quedan quietos, en silencio, poco a poco, el Padre alza los brazos y grita.] ÁEl ni–o tiene sue–o!

[Todo se vuelve agitaci—n. La Madre A toma al ni–o, le da algo en la boca, lo vuelve a colocar en su cuna. Lo desviste y lo vuelve a vestir compulsivamente. Pone la antorcha y la quita. Saca del baœl frascos de po­madas, talco y aplica al ni–o todo cuanto puede. La Madre B busca con af‡n en el baœl hasta encontrar lo que desea. El ritmo con que son dichas las frases va aceler‡ndose al tiempo que las voces aumentan de volumen en crescendo.]

 

Madre A: [Al ni–o.] ÀQuŽ te hace falta?

Madre B: ÁNo pudo desaparecer!

Madre A: [Al ni–o.] Quiero tu cuerpecito.

Madre B: Si no lo encuentro no podrŽ ir. [Al Padre.] No volver‡s a humillarme.

Madre A: ÁHace calor, demasiado, tal vez...! [Apaga la antor­cha.] No llores.

 

[La Madre B sigue sacando objetos del baœl, entre ellos cuchillos, una guillotina peque–a y otros instrumentos destructores.]

 

Padre: ÁEl ni–o quiere dormir!

Madre A: [Al ni–o.] ÀYa est‡s mejor?

Madre B: ÁAqu’ est‡! Estoy salvada. [Saca un vestido color azul p‡lido, se lo coloca encima, sosteniŽndolo con las manos. Baila en forma grotesca.]

Madre A: [Al ni–o.] Tiene que haber alguna forma para que tœ puedas estar contento.

Padre: [A la Madre A.] S’ ... que lo dejes tranquilo y vengas con­migo.

Madre B: ÁQuŽ maravilla, volver a usar mis vestidos de antes!

Madre A: [Al Padre.] Eres un irresponsable. ÀC—mo no voy a cuidar de Žl?

Madre B: Nueve meses sin poder usarlo. ÀNo se ver‡ anticuado?

Padre: [A la Madre B.] Cuida de Žl, es tu obligaci—n.

 

[Comienza a escucharse, por primera vez, la respiraci—n fatigosa del ni–o.]

Madre A: Ahora hace fr’o.., pero yo estoy aqu’ para darte todo el calor que necesitas. [Tapa al ni–o y vuelve a prender la an­torcha.]

Madre B: [Al Padre.] Te dije que te arrepentir’as... te lo dije... mira, me voy a un baile... a un baile... Àsabes d—nde termi­nar‡ mi baile?

 

[La respiraci—n del ni–o se escucha con mayor inten­sidad.]

 

Madre A: [Al ni–o.] ÀTe sientes bien? Espera, te darŽ un tŽ. [Se acerca al baœl.]

Padre: [A la Madre B.] S’, sŽ d—nde y c—mo terminar‡, pero el ni–o tiene sue–o. Haz algo para que pueda dormir. [Impotente y al borde de la desesperaci—n, queda frente a la cuna mirando al ni–o.]

Madre A: ÁEspera! Ya voy, te pondrŽ nuevas compresas.

Madre B: [Al Padre.] ÁTe arrepentir‡s!

 

[Por un momento s—lo se escucha la respiraci—n del ni–o cada vez m‡s jadeante. La respiraci—n cesa. Si­lencio.]

 

Padre: [Alzando los brazos, como si hablara al cielo.] ÁEl ni–o se ha dormido. [Queda con los brazos abiertos en cruz, como si estuviera ex‡nime, y as’ permanece hasta que termina el di‡logo siguiente, de las dos madres, quienes, despuŽs de un silencio, se acercan a la cuna, una de cada lado de ella.]

Cuadro de texto: ÁHijo m’o!Madre A:  

Madre  B :

Madre A: [Al Padre.] Tœ tienes la culpa, tœ, siempre me dis­tra’as.

Madre B: Si volviera a vivir cuidar’a de Žl. Ser’a el œnico objeto de mi vida.

Madre A: ÁQuiz‡ lo cuidŽ demasiado... quiz‡ lo amŽ dema­siado... deb’a haber... no deb’ de... [Llora.] ÁNo...!

Madre B: [Al Padre.] No me creas... le habr’a puesto tu nombre... no deb’ pegarle nunca... No deb’a de... [Llora.] ÁNo puede ser!

Madre  A:

Madre B:  [Se lamentan. Lloran. Gritan.] ÁEra mi hijo!

 

Madre A: Si volviera a vivir no me exceder’a en cuidarlo, lo dejar’a m‡s libre y tranquilo.

Padre: [Se reaviva.] ÁNo est‡ muerto! ÁS—lo dije que al fin, a pesar de todo, se hab’a quedado dormido! ÀNo est‡ claro? ÀComo dos y dos son cuatro?

Madre A:

 ÀVive? ÁVive!

Madre B:

Madre A: ÁNi–o m’o!

Madre B: ÁAs’ que todo fue una enga–ifa!

Madre A: ÁQuiz‡ se sienta mal, hace demasiado calor! [Lo destapa.]

Padre: [A la Madre A.] No lo despiertes.

Madre B: Todo fue para que yo aceptara ponerle tu nombre... Bien, se lo pondrŽ, pero ni creas que voy a sacrificarme por Žl, yo deseo vivir mi vida. Y si tœ no deseas vivirla conmigo, buscarŽ quien te substituya.

Padre: [A la Madre B.] ÁEst‡ llorando otra vez... ve a ver quŽ le ocurre!

Madre B: No lo sue–es, yo tengo otras cosas m‡s importantes que hacer.

Madre A: [Al Padre.] Este enga–o te costar‡ caro. No le pondrŽ tu nombre. [Al ni–o.] Mi ni–o, seguramente necesitas unas palmadas en la espalda, querido m’o. [Abraza al ni–o.]

Padre: ÁDŽjalo tranquilo! ÁSi tan s—lo el ni–o pudiera dormir!

Madre A: [Al ni–o.] Yo te darŽ siempre lo que te haga falta, soy tus brazos, soy tu respiraci—n, soy tu boca...

Padre: [Desesperado] ÁTodo es claro! [Trata de abrir la ventana, sin conseguirlo.]

Madre A: [Al Padre.] ÁCuidado! No abras esa ventana, puede enfermarse.

 

[El Padre forcejea cada vez con mayor ansiedad.]

 

Madre B: ÁQue fastidio! Un ni–o no trae sino calamidades. [Al Padre.] Me aleja de ti. ÁOjal‡ y se murie... ÀQuŽ haces?

Padre: [Desistiendo de su intento de abrir la ventana y sin hablar directamente a ninguna, de espaldas.] S—lo trataba de tomar aire.

 

[La Madre A toma la actitud de la primera escena, cuando el Padre dio la misma rŽplica, se inclina en igual forma sobre la cuna. La Madre B va hacia el maniqu’ izquierdo, tambiŽn en la misma actitud de fastidio hacia el ni–o.]

 

Madre A: Me parece que llora. ÀQuŽ tendr‡? ÀHambre?

Padre: No creo.

Madre A: ÀDolor?

Padre: No creo.

Madre B: [Al maniqu’.] ÁQue llore!

Madre A: ÀFr’o?

Padre: No creo.

Madre A: ÀQuiz‡ le aprieta algo?

Padre: No creo.

 

TELîN LENTO

SOBRE LAS òLTIMAS FRASES

 

 

MŽxico, octubre, 1962