TEXTOS

° De camino al Concierto

° Carrillo Puerto: Una flor para tu sueño

° Tlacaélel

° Año nuevo, vida nueva

°El pulpo. Tragedia de los hermanos Kennedy

° Miralina

° El hijo de trapo

° Claudia y Arnot

° Sol Nostrum

° En las manos de Uno

° Entre hermanos

° La telaraña

° Fraude a la tierra

° Un niño en Cuernavaca

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Año Nuevo, vida nueva

Pieza en un acto, dividido en dos cuadros

inspirada en un suceso real

de

Marcela Del Río

 

PERSONAJES:

(Por orden de aparición)

VIRGINIA:        Enfermera, soltera, de unos treinta años. No acostumbra usar maquillaje, ni pintura. Su persona refleja serenidad interior. Es segura de sí misma y, algunas veces, autoritaria.

CLARA:               Más joven que virginia. también soltera y enfermera. alegre, optimista y dócil, con respecto a virginia, como aceptando su superioridad moral.

EL OSO:             Muchacho de unos veintiocho años. Alto, fuerte y moreno. De carácter tosco y violento.

EL GüERO:         Más joven que el Oso   y menos fuerte.

DECORADO UNICO

Sala-comedor de un departamento de clase media. Frente al sofá, un televisor y a un lado, sobre una mesita, un teléfono. La mesa del comedor está adornada como para una celebración. Un reloj de pared marca las doce menos cinco. Al fondo, una vidriera da a un balcón. A la derecha, una puerta abierta, conduce a la cocina y a la izquierda, un pasillo lleva hacia las recamaras. La acción tiene lugar en la ciudad de México. Siglo XX. A principios de los noventas.


ACTO UNICO

(Primer cuadro)

Se oscurece la sala. Murmullo de voces, como las de un tribunal lleno de gente. Sobreponiéndose al ruido, se escuchan las siguientes voces, por magnavoz y a telón cerrado:

Se hace el silencio. Al abrirse el telón, Virginia está colocando dos platos con uvas sobre la mesa. Se escucha música de villancicos. Es la noche de San Silvestre: 31 de diciembre.

Virginia se dirige a la puerta de la calle y la abre. Entra Clara, asustada, vestida de enfermera.

Beben. Al tiempo que se escuchan las campanadas de las doce, van comiendo las uvas.

Se abrazan.

Se sientan a la mesa y se disponen a cenar.

Beben y comen.

Clara y Virginia cruzan una mirada de inteligencia.

Mientras el Oso las amaga con el arma, el Güero comienza a revisar el departamento.

Todos forcejean. Clara trata de quitarle la pistola al Güero. Y Virginia lucha para que el Oso no le quite el vestido.

El Güero va a darle una bofetada, cuando Clara se le echa encima con la intención de quitarle la pistola.

Virginia logra zafarse y corre a la mesa del comedor, toma el cuchillo con que rebanaron el pavo y amenaza al Oso.

Virginia alza el cuchillo. El Oso la amenaza. Ella lo suelta.

El Oso carga a Virginia.

Salen de escena por el pasillo que va hacia las recámaras, en medio de los gritos de Virginia y las carcajadas del Oso.

OSCURO


SEGUNDO CUADRO

Al iluminarse la escerna, se advierte que es de día. El reloj marca la misma hora que tenía al hacerse el oscuro, sólo que han pasado exactamente doce horas del cuadro anterior. Clara está en el suelo, mostrando las señas de una evidente lucha, y con las manos atadas a su espalda, esta llorando con ese mismo llanto de los niños que se han cansado de llorar. El Güero duerme sobre la alfombra. Toda la habitación muestra el rastro de una noche tormentosa: botellas por el suelo, copas vacías, etc. Vienen por el pasillo Virginia y el Oso, abrazados. Virginia viste una bata de casa. Su actitud da la impresión de un cambio en su personalidad; como si ahora fuera otra persona.

Virginia trata de poner orden en la habitación. Después de recoger botellas y copas, las lleva hacia la cocina.

Suena el teléfono.

Clara hace el intento de ir a contestar. El Güero se interpone.

El teléfono deja de sonar.

El Güero atrae a Clara hacia sí y la manosea.

Virginia regresa de la cocina con una bandeja, con platos y dos vasos de cerveza, ya servida.

Virginia va  hacia el aparato de televisión, lo enciende y busca, hasta encontrar algo de música.

El Oso mira a Virginia, le apunta, pero no puede sostenerse, al fin cae, con la pistola en la mano. Para entonces, el Güero ya esta inconsciente, inclinado sobre la mesa.

Las dos se quedan inmóviles, como imagen congelada de una película. Cesa la música. Virginia, con la mano extendida. Clara, dándole los guantes.

 

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